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Novedades / Reseñas

A PROPÓSITO DE BOLÍVAR

EL SUEÑO DE BOLÍVAR

SAINT-UPERY, MARC

Paidós, 2008

26,00 €

Desde finales de la década de 1970, América del Sur fue el laboratorio de la “revolución liberal” inaugurada a sangre y fuego por las dictaduras chilena y argentina. Transcurridas casi dos décadas, diversos países latinoamericanos expresaron su rechazo a las políticas dictadas por Washington y el capitalismo salvaje. Venezuela con Chávez, Brasil con Lula, Argentina con Néstor Kirchner y después con Cristina Fernández de Kirchner; Uruguay con el Frente Amplio de Tabaré Vázquez, Bolivia con Evo Morales, Ecuador con Rafael Correa e incluso el Chile de Michelle Bachelet encarnan, cada uno a su manera, un aspecto de este viraje a la izquierda. En este libro apasionante y documentado, Marc Saint-Upéry describe los cambios ocurridos y analiza las diferencias de estilo y de estrategia que se manifiestan en cada país.

América Latina comparte muchas características, y su historia política no es más que una de ellas. Desde el mismo proceso de independencia, liderado por un mismo hombre, Simón Bolívar, los nuevos países de Sudamérica han pasado por similares procesos. Ricos en recursos naturales, sus economías, sin embargo, han estado siempre a merced de unos mercados internacionales cuyos hábitos de consumo marcaban precios y salarios. Los consiguientes movimientos sociales que promulgaban la revolución que trajera la imprescindible justicia a sus gentes, por su parte, han amenazado siempre esta situación. Algo que el poderoso vecino del Norte, Estados Unidos (y sus aliados), no ha estado dispuesto a permitir. Convertidos en el "patio trasero" de Estados Unidos, desde Guatemala hasta Argentina, e incluso México, han sufrido cruentas dictaduras militares. Sin embargo, esa situación política ha empezado a cambiar a partir de los años 80, y especialmente en los últimos años del s. XX. Un nuevo movimiento independentista que el autor de este libro recorre desde Centroamérica hasta la Tierra del Fuego. Un mismo sentimiento pero con muy diferentes realizaciones.

A pesar de las diferencias en los movimientos izquierdistas que de distinta manera han accedido al poder en la última década, aproximadamente, Hugo Chávez y la "revolución bolivariana" en Venezuela han acaparado la atención mediática. 

VENEZUELA Y LA REVOLUCIÓN. ESCENARIOS DE LA ERA BOLIVARIANA

LUZZANI, LUCA

6,00 €

CHÁVEZ Y LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA: CONVERSACIONES CON LUIS BILBAO

BILBAO, LUIS

8,50 €

HUGO CHÁVEZ Y LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

GOTT, RICHARD

19,20 €

 

INMIGRACIÓN EN ESPAÑA

LA INMIGRACIÓN EN ESPAÑA

PARRA, JOSÉ FRANCISCO; CRIADO, Mª JESÚS; DELGADO GODOY, LETICIA; GONZÁLEZ MARTÍNEZ, ELDA; [ET ALII]

Dykinson,2009

29,90 €

En los últimos diez años la población inmigrante en España ha mostrado la tasa de crecimiento más elevada de la Unión Europea, lo que ha provocado que ésta se sume al circuito internacional de la migración en un periodo relativamente corto, a diferencia de otros países del ámbito europeo con experiencias migratorias similares. Este crecimiento vertiginoso de la población inmigrante es evidente cuando se analizan los números totales del fenómeno migratorio internacional; de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, se calcula que en la actualidad la población extranjera en España alcanza un total de 4.526.522 millones de inmigrantes, que representan el 10% de la población total (INE: 2007). Si bien no es un porcentaje ni unas cifras demasiado elevadas en comparación con las de otros países de nuestro entorno, su evolución en los últimos años y la aportación que ha realizado al desarrollo económico del país merecen un análisis en profundidad. Ésto es lo que hace este libro al demenuzar la situación en la que se encuentra España como país receptor de inmigración a escala internacional: causas y efectos de esta inmigración, puntos de origen, motivaciones de los migrantes, etc. Un interesante estudio que repasa las últimas etapas de un largo proceso, como destacaba Xavier Rius en uno de los primeros trabajos de síntesis en este campo.

LEER PARA CULTIVARSE

Acerca de un post anterior sobre las razones para leer, me sugería algo éste otro párrafo del bueno de Bloch. Al principio pensaba leerme sólo los primeros capítulos de este libro, La extraña derrota, en el que analiza de una manera más histórica las razones de la rapidísima derrota, la debacle, del ejército francés ante la ofensiva nazi de mayo de 1940. Un análisis muy subjetivo, sin duda, pero sincero y profundo. Si cabe extraer una conclusión de la misma es que la sociedad francesa de esta primera mitad del s. XX vivía adormecida en los supuestos beneficios del progreso económico del capitalismo, en una tendencia propia del positivismo del s. XIX. La "victoria" de 1918 y el encumbramiento de sus líderes militares les llevó al inmovilismo de lo conocido. Una actitud que achaca a todos los sectores de su sociedad.

Éstos capítulos continúan en un tercero, Examen de conciencia de un francés, en el que rechinan, quizás, desde este otro punto de la historia en que lo leo, los llamados al patriotismo, pero en el que después de todo, y aunque pensaba haber dejado de leerlo antes, me ha "enganchado" la crítica social y cultural que proporciona. El "aburguesamiento" de la sociedad que lleva al inmovilismo, a la acomodación, la apatía y los intereses cortoplacistas y egoístas; la reivindación de la figura del ciudadano, como lo vislumbró la Revolución Francesa, aún por encima de diferencias ideológicas, de clase o religiosas, y el papel fundamental y trascendental de la educación en el despertar de conciencias activas y críticas con su entorno, construyendo un modelo cívico común. Me lleva a pensar en un cierto paralelismo con el momento actual... Y eso queda reflejado en este párrafo:

Nuestra burguesía […] sin duda apreciaba más los estudios serios en la época en que estaba compuesta en gran medida de rentistas. El hombre de negocios, el médico, el hombre de leyes, deben trabajar hoy denodadamente en sus oficinas porque, cuando salen de ellas, se diría que sólo les quedan energías para divertirse. […] ¿Su diversión adopta jamás por ventura un cariz intelectual? En cualquier caso, raramente se refiere a la acción, ni siquiera de manera indirecta. En efecto, una vieja tradición nos empuja a amar la inteligencia por sí misma, al igual que el arte por el arte, y a mantenernos apartados de la práctica. Tenemos grandes sabios y no hay técnicas menos científicas que las nuestras. Cuando leemos, lo hacemos por cultivarnos, lo que está muy bien. Pero no tenemos la costumbre de pensar que, cuando actuamos, podemos y debemos valernos de nuestra cultura (pp. 148-149) 

LA EXTRAÑA DERROTA. TESTIMONIO ESCRITO EN 1940

BLOCH, MARC

Editorial Crítica, 2009 (reedición)

13,80 €

LADRONES JUBILADOS: 6ª ENTREGA

LADRONES JUBILADOS

En El Cairo o en Bilbao; en Manchester, Düsseldorf o Shanghai; desde Kobe hasta Asunción, o lo que es igual, desde Nairobi hasta Tallahassee, esto es igual:

La gente tiene tendencia a alegrarse cuando descubre que un hombre devoto y piadoso ha sido pillado con las manos en la masa cometiendo cualquier tipo de falta, pecado o desliz que empañe la dignidad y solemnidad de su condición de ferviente creyente; un simple error que le despoje del hábito de virtud y le muestre como un hombre corriente, sin ese aura de santidad con la que se envuelve. Esta reacción puede deberse a que la exagerada devoción de determinadas personas resulta incómoda para nuestras conciencias. Quizás se trate de una forma de lograr un cierto equilibrio psicológico: nos apoyamos en los pecados de un hombre en apariencia más próximo a Dios para justificar los nuestros propios, que sabemos que son enormes. Además, el comportamiento de esta persona nos permite concebir la posibilidad de cometer otros pecados no menos ignominiosos. O tal vez se deba simplemente a que la gente odia a los beatos que andan soltando sermones a los demás.

LADRONES JUBILDASO: 5ª ENTREGA

LADRONES JUBILADOS

Quinto fragmento que Mertxe seleccionó para nuestra lectura compratida de Ladrones Jubilados. Esté es más extenso y miga de la buena.

Seyf no estaba loco. Tampoco se trataba de uno de esos tipos dogmáticos y cortos de miras que ven las cosas desde un solo ángulo y las dividen en dos grupos: a su favor o en su contra. No es más que un actor rebelde y un amante atolondrado. Un actor que rechaza la idea de encerrarse en un sólo papel, pues considera que la vida da para mucho más; y un amante entregado a una reputación que consideraba merecida.

     Desempeñaba a la perfección el papel de poeta y soñaba con llegar a ser algún día un famoso trovador de reconocido talento. Sin embargo, no tardó  en darse cuenta de que los cantantes gozan de más prestigio y reputación que los poetas, así que se pasó a la música. De hecho, amenizó unas cuantas bodas en nuestra calle, celebraciones que le ofrecían la oportunidad ideal para representar otro papel que le venía como anillo al dedo: el de peluquero de mujeres. Este oficio le hizo olvidar la canción. Le encantaba, pero además le volvían loco las clientas. Las adoraba con tal pasión que llegó a la conclusión de que lo más inteligente era parecerse a ellas.

     Seyf era el último retoño de la prole de Abu Gamal. Un muchacho de dieciocho años distinto a los chavales de su edad, pues no era impulsivo, espontáneo ni inmaduro. Sus miradas recordaban a las de un dulce corderito en el momento de transformarse en un lobo feroz. Delgado pero no exageradamente, poseía unos rasgos corrientes, simples rasgos sin más. No había en su rostro nada en particular que llamase la atención. Sin embargo, era imposible no quedarse mirándole cuando pasaba por delante de ti. Quizás por eso, él caminaba a propósito a paso lento. Parecía saber que la gente le observaba, así que les daba la oportunidad de que le contemplaran bien. 

     Siempre hacía lo que le venía en gana, pero todavía no había podido realizar un pequeño deseo que tenía: salir a dar un paseíto vistiendo una minifalda que para este propósito había comprado en el Centro Comercial Tahrir, un body ajustado sin mangas y una peluca que pertenecía a la peluquería. Por desgracia, este sencillo capricho chocaba de frente con el virulento rechazo de sus hermanos, sobre todo de Gamal. 

     Le apasionaba remover temas escabrosos, pero al mismo tiempo sabía correr sobre estos asuntos un tupido velo tras el que podías refugiarte para evitar sentirte incómodo. Siempre te convencía de que no había nada ilícito en sus actos. Como  aquella vez en la que vino a visitarme, bien entrada la noche, y me puso a escuchar una casete erótica que había grabado con sus amigos en la que se les oía soltando gemidos. No la llamó con el nombre comúnmente aceptado para este tipo de grabaciones, sino que la definió como una velada “distendida” entre amigos muy “distendidos”. Pero no fue más allá ni hizo nada aunque yo dejé entrever que estaba dispuesto a participar en ese tipo de veladas. Sólo me lanzó una mirada de esas que se suelen definir como profundas. Esto me desconcertó, no debido a la vergüenza, sino porque no podía adivinar qué era lo que quería de mí exactamente, y tampoco había sido capaz de reconocer si su voz desempeñaba un papel activo o pasivo en la cinta de gemidos. Entonces se levantó y se giró lentamente. Cuando estuvo seguro de que su trasero estaba justo a la altura de mis hombros, se puso a restregarlo contra mí con varias sacudidas suaves e imperceptibles, como los brochazos de un hábil pintor sobre una pared lijada con esmero. Unos roces que no podías recriminarle si eres un hombre piadoso, pero que tampoco podías apreciar si eres uno de esos que entienden en estos asuntos. Unos toques que te dejan perdido, entre dos aguas, y te enfrentan a una pesada e irremediable indecisión: ¿me levanto y le echo, con lo cual puede que esté malinterpretado sus nobles intenciones? ¿O me pongo a besarle y acariciarle, con lo cual puede que él haga lo mismo y esto termine en un escándalo memorable que dará al traste con mis esfuerzos por mantener mi reputación? 

     Seyf siempre deja la puerta entreabierta y se reserva el derecho de abrirla y cerrarla cuando le da la gana. Se pinta las cejas y se maquilla con gran esmero. Les dedica un especial cuidado a sus labios, a los que aplica un pintalabios marrón oscuro que pega con el color tostado de su piel. Alardea sin descanso de su masculinidad con     pantalones estrechos de diversas marcas que resaltan sus nalgas respingonas. Su cuerpo, bien acicalado, echa llamas… Un día las echó literalmente, pues intentó suicidarse prendiéndose fuego. Bajó a comprar un bidón de queroseno en la tienda de Hassan y se lo extendió por todo el cuerpo, ocupándose de que el líquido llegase a todos sus recovecos, especialmente a su trasero, al que dedicó un puñado entero. Se frotó a conciencia, como hacen sus abluciones los creyentes más fervorosos (este esmero de los practicantes a la hora de lavarse no es más que una manifestación extrema de meticulosidad, propia de quien es consciente de que está a punto de encontrarse con Dios). A continuación, Seyf cogió una caja de cerillas, lentamente... Desde aquel día en que lo probó por primera vez le resultó tan agradable que con cierta regularidad baja a comprar un bidón de queroseno de la tienda de Hassan. Siempre me he preguntado por qué se lanza hacia la muerte de este modo tan excéntrico. ¿Está buscando una fama a su medida? ¿Se trata de un nuevo papel que sólo él tiene las agallas de representar? ¿O quizás es que la crueldad del miedo hace que la muerte le parezca una vida más llevadera?

LADRONES JUBILADOS: 4ª ENTREGA

LADRONES JUBILADOS

Abu Gamal es buena persona, Gamal es buena persona y yo también soy buena persona. Por norma general, todo el mundo es bueno. Pero hay un pequeño error en este principio. A los dos les encantan sus peleas diarias, que no pasan de insultos o escupitajos. Como mucho, llegan a desenvainar y blandir sus armas. El motivo oculto de estos combates es una pugna por ver quien tiene más autoridad en la casa. La causa oficial son sus diferencias acerca de cómo tratar la locura de Seyf, el hijo menor de Abu Gamal, que había manchado y deshonrado la buena reputación de la familia. Riñas cotidianas que no desgastaban los vínculos de afecto que había entre ambos sino que incluso los reforzaban. Después de discutir se daban cuenta de que no se tenían más que el uno al otro y de que la vida son cuatro días. ¿Qué hay de malo, mientras te preparan la comida y te ponen la mesa, en abrir el apetito con un pequeño debate sobre el demonio, la cólera y la locura? <<¡Maldito sea Seyf y el día en que vino al mundo!>>. 

LADRONES JUBILADOS: 3ª ENTREGA

LADRONES JUBILADOS

 

Abu Gamal se acaba de jubilar, poniendo así punto final a una odisea laboral que duró treinta y dos años en la fábrica de seda de Helwan. El único recuerdo grato de todo este tiempo lo constituye la espléndida mano del Presidente Gamal Abdel Nasser, que un día se posó exactamente sobre su nuca para distinguirle, a sus veintidós años, como el primer obrero beneficiado por las leyes de nacionalización con las que el Líder lanzaba su Revolución. Más tarde, se le jubiló anticipadamente a los cincuenta y cuatro años, convirtiéndose también en el primer trabajador despedido por las políticas de privatización. 
     Por lo general, Abu Gamal no malgastaba el tiempo pensando en esta ironía, y se aclimató con rapidez a la vida de pensionista, que encontró  —tras un breve periodo, como es natural— más interesante que la vida laboral, pues ¿quién sabe lo que nos puede deparar el destino? Podría haber sido peor. Abu Gamal es un miembro destacado de la cofradía de aquellos que siempre encuentran un motivo para dar las gracias a Dios por cualquier cosa: si les atropella una moto, dan gracias a Dios porque no ha sido un coche, y si es un coche, pues menos mal que no ha sido un tren; si se rompen un brazo dan gracias a Dios porque tienen el cuello intacto; si uno de ellos muere, Dios no lo quiera, consuelan a sus familiares afirmando que ha fallecido como un mártir, gracias a Dios. Por lo tanto, si a uno le dan la jubilación anticipada, esto quiere decir que ha llegado el  momento oportuno para dedicarse a otros proyectos más importantes. 

LADRONES JUBILADOS: 2ª ENTREGA

LADRONES JUBILADOS

 <<Ojalá  no me cruce con nadie>>, pensé. Ojalá no me encuentre con Abu Gamal, repanchigado como de costumbre en su silla de mimbre frente al portal, al acecho de gente a la que saludar. No estoy de buen humor y lo último que me apetece es ponerme a soltar la retahíla de saludos adornados con manifestaciones de alegría con los que le agasajo a diario, con una maestría directamente proporcional al miedo que este hombre me inspira. Acabo de salir de un atasco tremendo. El tráfico estaba parado debido a que un alto cargo inauguraba una gran obra pública. Parece que el político ha querido convencer a los ciudadanos de la importancia de tal acto cortando la circulación durante toda la ceremonia. Hay que reconocer que resultó una estratagema inteligente, pues la obra en cuestión recibió una serie de insultos que incluso alcanzaron a otros proyectos y personalidades públicas. Sea como fuere, la inauguración de hoy anduvo en boca de toda la ciudad. Por si el atasco fuera poco, he tenido también problemas en el trabajo. Este malestar laboral es la consecuencia natural de mis propios errores, enormes fallos que me había cuidado muy bien de ocultar hasta que esta mañana salieron todos a la luz".