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LEER PARA CULTIVARSE

Acerca de un post anterior sobre las razones para leer, me sugería algo éste otro párrafo del bueno de Bloch. Al principio pensaba leerme sólo los primeros capítulos de este libro, La extraña derrota, en el que analiza de una manera más histórica las razones de la rapidísima derrota, la debacle, del ejército francés ante la ofensiva nazi de mayo de 1940. Un análisis muy subjetivo, sin duda, pero sincero y profundo. Si cabe extraer una conclusión de la misma es que la sociedad francesa de esta primera mitad del s. XX vivía adormecida en los supuestos beneficios del progreso económico del capitalismo, en una tendencia propia del positivismo del s. XIX. La "victoria" de 1918 y el encumbramiento de sus líderes militares les llevó al inmovilismo de lo conocido. Una actitud que achaca a todos los sectores de su sociedad.

Éstos capítulos continúan en un tercero, Examen de conciencia de un francés, en el que rechinan, quizás, desde este otro punto de la historia en que lo leo, los llamados al patriotismo, pero en el que después de todo, y aunque pensaba haber dejado de leerlo antes, me ha "enganchado" la crítica social y cultural que proporciona. El "aburguesamiento" de la sociedad que lleva al inmovilismo, a la acomodación, la apatía y los intereses cortoplacistas y egoístas; la reivindación de la figura del ciudadano, como lo vislumbró la Revolución Francesa, aún por encima de diferencias ideológicas, de clase o religiosas, y el papel fundamental y trascendental de la educación en el despertar de conciencias activas y críticas con su entorno, construyendo un modelo cívico común. Me lleva a pensar en un cierto paralelismo con el momento actual... Y eso queda reflejado en este párrafo:

Nuestra burguesía […] sin duda apreciaba más los estudios serios en la época en que estaba compuesta en gran medida de rentistas. El hombre de negocios, el médico, el hombre de leyes, deben trabajar hoy denodadamente en sus oficinas porque, cuando salen de ellas, se diría que sólo les quedan energías para divertirse. […] ¿Su diversión adopta jamás por ventura un cariz intelectual? En cualquier caso, raramente se refiere a la acción, ni siquiera de manera indirecta. En efecto, una vieja tradición nos empuja a amar la inteligencia por sí misma, al igual que el arte por el arte, y a mantenernos apartados de la práctica. Tenemos grandes sabios y no hay técnicas menos científicas que las nuestras. Cuando leemos, lo hacemos por cultivarnos, lo que está muy bien. Pero no tenemos la costumbre de pensar que, cuando actuamos, podemos y debemos valernos de nuestra cultura (pp. 148-149) 

LA EXTRAÑA DERROTA. TESTIMONIO ESCRITO EN 1940

BLOCH, MARC

Editorial Crítica, 2009 (reedición)

13,80 €

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