Novedades / Reseñas
SE COGE UNA CEBOLLA...
SE COGE UNA CEBOLLA...: MANUAL BÁSICO DE COCINA CON PRODUCTOS DE TEMPORADA
BARCELÓ, RAMÓN
Ttarttalo, 2008
25,00 €
Ramón Barceló es médico, vive en nuestro barrio y ha escrito un libro... Pero no un libro de medicina, sino curiosamente de cocina. Ah, bueno, que una buena cocina es el comienzo de una buena salud.
Es un libro interesante sobre todo por la propuesta que hace, mezclando recetas sencillas con anécdotas de principiante en una cocina. Se trata de dar verdadero valor a la a menudo maltrecha figura del "cocinillas". Vamos, un manual básico. Y hoy publican una buena entrevista con él en Deia.
¿DIFICULTADES PARA APRENDER EL CHINO?
Dicen que aprender el chino es muy complicado... ¡más incluso que el euskera! Tal vez no por lo innumerable de su vocabulario, que debe de ser vasto con ganas; tal vez no por su pronunciación de entonaciones significativas y cambiantes, que lo son; tal vez no por su gramática radicalmente diferente de las lenguas europeas a las que estamos acostumbrados (incluso la del euskera, tan distinta), que lo es; sino sobre todo por su escritura. ¿Cómo escribir con signos que no representan sonidos cuando el lenguaje, nuestro lenguaje, está hecho de sonidos? ¿Cómo escribir con símbolos que representan ideas cuando estas pueden ser ilimitadas? Pues los chinos lo hacen y no son los únicos.
En fin, que aprender a leer y escribir los ideogramas de la lengua china es algo complicado, pero no imposible, y además contamos con valiosas ayudas. Aquí os presentaremos algunas.
Primero, nos ha llamado poderosamente la atención esta novedad de Kókinos, Dos tigres que corren veloces, un libro que es muchas canciones, un CD y un método de aprendizaje del chino, de su escritura, dirigido especialmente a niños y niñas. Es original por su contenido pero también por su formato, ya que de caja página podemos ir desenvolviendo más páginas y descubriendo poco a poco la formación de las palabras escritas con símbolos chinos o sinogramas. Después de todo representan ideas, imágenes que significan cosas que podemos ver, reconocer. Tranquilidad, pues, ¡la escritura china tiene una lógica! Y aunque sea de forma muy básica este librito nos ayuda a encontrarla y entenderla.
Cada página es, al menos, cinco páginas en las que nos proponen una breve cancioncilla, en sinogramas y en pinyín (que es como hemos reinventado la escritura del chino con nuestras letras), nos enseñan qué significan algunas de ellas, cómo se escriben esos caracteres que, así, de primeras, parecen tan difíciles, y luego nos dejan jugar, colorear, relacionar...

Para postre, un CD con siete canciones infantiles chinas, las mismas que nos han ayudado a aprender un poquito más de esta fascinante lengua y su peculiar forma de escribir. Una curiosidad más: este libro se ha realizado en Francia con la ayuda y colaboración imprescindible de algunos de los alumnos de un colegio donde estudian niños y niñas que han venido a vivir a Francia desde todos los rincones del mundo, incluida China.
Hay más. Bao Bao es un osito panda con el que podemos aprender desde bien pequeños algunos de los números, algunas palabras, sonidos... y todo de una forma divertida y entretenida, coloreando y jugando con los dibujos de las páginas. Aprende chino con Bao Bao es un método de aprendizaje para los más peques, sencillo, básico y divertido que cuenta con dos niveles.
Xiao Yue, por otra parte, es una niñita mayor ya. Sabe leer y escribir, pero se le resiste un poco el chino y necesita ayuda para trazar los sinogramas, distinguir las pronunciaciones y entonaciones de las palabras, construir frases completas... ¡La gramática! y la ¡ortografía! Ay, madre, la cosa se pone seria y hay que estudiar un poco más. En fin, para eso está Xiao Yue, así es más fácil. Aprende chino con Xiao Yue también cuenta con dos niveles.

El nacimiento del dragón parte de una leyenda y de una reflexión, ¿de dónde surgen los animales que simbolizan el zodiaco chino? ¿Qué significa el dragón? Un animal mítico que reúne características de todos los demás animales totémicos de la antigüedad china, simboliza la fuerza, el bienestar y la paz. Y con esa excusa nos enseñan con las ilustraciones del cuento el arte de los sellos tradicionales chinos, unas cajetillas que encie
rran caracteres especiales de la escritura china que representan nombres.
Y si queremos perfeccionar esa escritura, la ortografía, os presentamos dos cositas más. Magical Chinese Characters: Building Blocks for Learning Chinese Characters lo han preparado en la universidad de Beijing, o como lo escribíamos antes, Pekín, para ayudarnos a escribir los caracteres chinos pasito a paso. Es como dibujar, hay que ir trazando cada palabra, por orden y cada cosa en su sitio. No es tan difícil como parece.

Las cajitas de All-purpose Chinese Character Cards también lo mandan desde Beijing y son unas tarjetas con palabras escritas en chino. Cada tarjeta una palabra, con sus posibles significados y alguna frase como ejemplo de cómo se utiliza en cada contexto. Vienen acompañadas de un CD con montones de propuestas para aprender jugando con estas tarjetas. ¡Hay cuatro cajas!
Y todo un clásico en castellano de los estudios sobre lengua y escritura chinas: el Manual de escritura de los caracteres chinos, de Pedro Ceinos. Un auténtico manual completo y exhaustivo sobre el origen de os ideogramas chinos, las escuelas de caligrafía y las técnicas para el correcto trazo de los elementos de los que se componen las palabras chinas. Desde luego una obra fundamental para aprendices avanzados en esta lengua.
¡Y esto no es todo! En este enlace podrás ver todos los libros que tenemos para que puedas aprender chino tanto si eres pequeño como si eres grande.
LIBROS PARA LA SEMANA POR LA PAZ
| EL GRAN VIAJE DEL SEÑOR M. Gilles Tibo - Luc Melanson Mitigando el dolor por la pérdida de su hijo, descubre también el sufrimiento ajeno de las víctimas inocentes de la guerra y el horror... |
| LA HISTORIA DE ERIKA R. Vander Zee - R. Innocenti En el camino hacia la muerte, fue lanzada a la vida; porque la garantía para que no se repita su drama es no olvidarlo. |
| COMANDANTE HUSSI J. Araujo - P.Sousa La guerra truncó su infancia y le convirtió en un niño-soldado que convivió de cerca con la muerte, la miseria, la angustia... |
| GUERNICA H. Bernard - O. Charpentier
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| EL NACIMIENTO DEL DRAGÓN W. Fei - M. Sellier - C. Louis ...Cuando los hombres y las mujeres de todas las tribus de China descubrieron el dragón creado por los niños, lo encontraron tan bello que, por primera vez, estuvieron de acuerdo entre ellos. Entonces decidieron que nunca jamás volverían a hacer la guerra...” Literatura, caligrafía, ilustración y multiculturalidad en un libro producido a partir de papel obtenido de plantaciones ambientalmente sostenibles. |
POR CUATRO ESQUINITAS DE NADA Ruillier, Jérôme Cuadradito quiere jugar en casa de sus amigos Redonditos, pero no pasa por la puerta porque ¡La puerta es redonda como sus amigos! ¡Tendremos que recortarte las esquinas! le dicen los redonditos ¡Oh, no! dice Cuadradito ¡Me dolería mucho!¿Qué podemos hacer? Cuadradito es diferente. Nunca será redondo. |
LA BIBLIOTECARIA DE BASORA. UNA HISTORIA REAL DE IRAK Winter, Jeanette Alia Muhammad Baker es la bibliotecaria de Basora. Durante 14 años su biblioteca fue un lugar de encuentro para todos aquellos que aman los libros. Hasta que empezó la invasión de Iraq. Esta es la historia real acerca de la lucha de la bibliotecaria por salvar el valioso fondo de la biblioteca y que nos recuerda a todos que, en el mundo entero, el amor por la literatura y el respeto por el conocimiento no conocen fronteras. LA COMPOSICIÓN Skármeta, Antonio; Ruano, Alfonso El comienzo de una dictadura convierte una pequeña ciudad en un lugar siniestro donde se castiga a la gente por sus ideas. Un grupo de militares irrumpe en el colegio de Pedro con el pretexto de convocar un concurso literario que oculta un terrorífico plan: obtener, a través de los niños, información acerca de sus padres. El muchacho, con tan solo 9 años, descubre el verdadero miedo, el que no se va al dar la luz o al apretar la mano de los padres.
ERES ÚNICO Askenazy, Ludwig En este libro se cuenta la historia de un erizo que se rasuró las espinas para complacer a su novia, la gata Silvia; la de un elefante olvidadizo que se hacía nudos en la trompa para recordar; la de un ciervo que prestó su cornamenta para hacer un árbol de Navidad, y las de muchos otros personajes que, como tú, son realmente únicos. |
PASTEL PARA ENEMIGOS Munson, Derek; Calahan, Tara Hubiera sido un verano perfecto, pero Claudio García, mi único enemigo en mi lista de enemigos se mudó a mi barrio. Por suerte mi padre era un entendido en enemigos y me propuso un truco para deshacerme de él: Un pastel para enemigos |
EL SEÑOR GUERRA Y LA SEÑORA PAZ Deu Prats, Joan de |
LA PIEL DE LA MEMORIA Sierra i Fabra, Jordi La vida de Kalil Mtube, un niño de Malí de once años, cambia drásticamente cuando, después de haber sido vendido por su padre a un traficante, es obligado a trabajar brutalmente como esclavo en una plantación de cacao en Costa de Marfil. Allí conoce la amistad y el amor, pero también la despiadada crueldad de los seres humanos. Kalil logra escapar y llega a la ciudad de Dalao. Después de un año, decide regresar a su casa, pero en el camino es hecho prisionero por un grupo de traficantes de esclavos y metido en un barco. Durante la travesía está a punto de morir, aunque al final es rescatado. Cinco años después, Kalil cuenta toda su historia a un hombre blanco, el mismo que la transcribe a los lectores. |
EL PAN DE LA GUERRA Ellis, Deborah Parvana es una chica de once años que vive en Kabul, la capital de Afganistán, durante la época del gobierno de los talibanes. Cuando su padre es detenido, su familia -sin recursos para poder vivir-, buscará una solución desesperada: Parvana, que por ser mujer tiene prohibido ganar dinero, deberá transformarse en chico. El pan de la guerra es un libro duro y realista que habla, con humanidad y fuerza, de la supervivencia, la familia, la amistad, la intolerancia y la guerra. |
SOÑANDO CON PALESTINA Ghazy, Randa |
| LOS SUEÑOS DE NASSIMA Rivas Torres, Mercé Hablar de la cultura talibán puede provocar sentimientos muy diversos, pero el dolor y la rabia aparecen por encima de todos al verla ejemplificada en este relato que nos despierta una inmensa pena por las mujeres que viven en Afganistán y un deseo de justicia para remediar esta situación. Si cultura es una forma la forma de vida y las expresiones de una sociedad determinada, solo podemos decir que la cultura talibán es masculina, pues las mujeres ni viven ni se expresan más allá del burka que limita su participación en la sociedad e incluso el derecho a la salud. Con todo, hay en este relato un desenlace final que parece abrir paso a la esperanza, que viene de las propias mujeres, de las más jóvenes, de las que necesitan que todo cambie para seguir siendo mujeres con derecho a vivir. |
ALEGATOS CONTRA LAS GUERRAS
Libros del Asteroide, 2006
Mi agradecimiento, en primer lugar, a Libros del Asteroide por la publicación de este libro. Es la segunda novela japonesa que leo en torno a la Segunda Guerra Mundial y, en concreto, sobre la derrota japonesa en esta guerra. La Historia la escriben los vencedores, y si además tienen el respaldo de Hollywood, mucho más, así que normalmente hemos visto a los soldados japoneses de la II Guerra Mundial como meros extras en películas bélicas estadounidenses en las que mueren como moscas, y muy escasamente como individuos con sus propios principios, órdenes, aspiraciones, sentimientos y familias.
Hace un tiempo leí El Arpa Birmana, de Michio Takeyama (Ediciones del Viento, 2006). La derrota japonesa ante las tropas británicas en las selvas del Sudeste de Asia había dispersado por toda la jungla una gran multitud de cadáveres abandonados. El protagonista, tras resultar herido en un intento de salvar la vida de una compañía asediada que no quería rendirse a pesar del fin de la guerra, deambula por la selva como un monje bonzo y emprende la tarea de recuperar todos esos cuerpos y darles la sepultura que merecen. Porque a pesar de su muerte, a pesar de lo terrible e inhumano de su muerte (acosados, hambrientos, abandonados, enloquecidos), no dejan de ser seres humanos, hombres en toda su magnitud. La actuación de este soldado perdido restituye a estos seres humanos muertos su dignidad y de alguna manera, al contarlo, busca la reconciliación de la sociedad japonesa, de los que sobrevivieron con los que murieron, y no sin criticar la inutilidad y la responsabilidad de la guerra que les mató.
En Hogueras en la llanura, Shohei se convierte en uno de esos despojos humanos, muerto en vida, perdido, abandonado, acosado, enfermo y hambriento, enloquecido en las selvas de la isla filipina de Leyte. El propio escritor fui movilizado en 1944 en los últimos estertores de un país vencido y agotado, y combatió en la isla de Mindoro. Tal vez en un trasunto de sí mismo y de su propia vivencia en la guerra, el soldado Tamura deambula por Leyte después de ser desembarcado en la isla justo cuando los estadounidenses también lo hacen por el lado opuesto y con una potente ofensiva ocupan casi toda la isla, partiéndola en dos y dejando a numerosos soldados japoneses aislados de sus destacamentos y sus bases. Tamura es enviado al hospital de campaña aquejado de tuberculosis, expulsado de su compañía. Pero sin alimentos para sí mismo, en el hospital también es rechazado. Y los sucesivos ataques norteamericanos hacen que acabe solo sorteando las extrañas hogueras que aquí y allá se elevan por las praderas y colinas que atraviesa, precediendo a veces a los bombardeos y los aviones americanos. Su caminar por la jungla se convierte en un particular viaje al infierno de la desesperación, la soledad y la locura en el que Shohei nos lleva de la mano junto al soldado Tamura. Y comienzan las reflexiones, los soliloquios del soldado perdido en el mundo y en sí mismo: “¿Acaso no radica la sensación de estar vivos en esa presunción, inherente al hombre, de que podemos repetir indefinidamente aquello que estamos haciendo en cada momento?” (p. 18); “La muerte no era ya un concepto que me persiguiera sino una viva imagen que me iba pisando los talones” (p. 59). Y se suceden escenas y situaciones terribles en las que lo verdaderamente heroico es mantenerse cuerdo. Ante la escena de una aldea desierta junto a una playa en una cala tranquila y apacible, pero en la cual tan sólo hay cadáveres de soldados japoneses en descomposición y medio comidos por cuervos y perros, totalmente abandonada, Tamura rememora: “todavía hoy, desde una tranquila casa de Japón, mientras evoco en mi memoria aquellas escenas, siento arcadas. Sin embargo, en aquel entonces no experimenté nada. La náusea debe de ser un mecanismo de defensa que desencadena el propio egoísmo: uno, desde su confortable vida de ciudadano corriente, contempla como mero espectador la miseria ajena y, a falta de respuesta , deja que su estómago sea el que responda” (p. 104). La distancia con respecto a los hechos juzgados permite esa altura moral que provoca náuseas ante una escena tan terrible, pero en medio del infierno, uno no es c
onsciente de ello, y tan sólo acierto a pensar, a modo de escape, quizá, “Si se edificara aquí un hotel, seguro que se ponía de moda” (p. 108).
Tamura se reencuentra con otros soldados, todos intentando alcanzar el último reducto en manos del ejército japonés, desde el cual poder ser evacuados de aquella isla perdida. “La situación de los soldados había empeorado en poco tiempo, hasta el punto de que uno se podía cuestionar si lo que estaba viendo era realidad. Sus uniformes estaban desgarrados, sus botas rotas; los pelos y las barbas crecían a su aire... Y, en medio de sus pálidas caras, lo único que brillaba eran sus ojos. Esos ojos se abrían a sus compañeros y reconocían en ellos, a duras penas, a otros seres humanos” (p. 127). La presencia de la muerte es tan real en la penosa marcha que emprenden que Tamura piensa que “Si yo estaba con vida era simplemente porque aún no había muerto” (p. 166). Y solo de nuevo, fracasado el intento de atravesar las líneas estadounidenses, habiendo sobrevivido a las ametralladoras enemigas en medio de una ciénaga, huyendo de las guerrillas filipinas y de las hogueras que se multiplican a su paso por las colinas, enfrentado a la sospecha del canibalismo de algunos de sus compañeros de armas al ver cuerpos incompletos abandonados entre la maleza... Más aún, confrontado directamente con la el hambre atroz y el ofrecimiento de un oficial moribundo que encuentra por el camino para que se alimente de su propio cuerpo una vez muera, Tamura estalla en plena locura: “Habiendo matado a una persona inocente, me había quedado vedado el regresar al mundo de los vivos, pues creía que después de haber segado con mi mano el curso de una vida, me resultaría insufrible contemplar cómo vivían otros seres humanos” (p. 178). O quizá fuera un mecanismo de defensa más de la cultura: rechaza el ofrecimiento y decide no sólo no comerse al oficial que se le ofreció, sino que rechaza alimentarse de ningún otro animal; rechaza el tener que quitar una vida para mantener la suya, y así prosigue en un caminar sin rumbo apenas mordisqueando sin fuerzas las hierbas del suelo.
A punto de morir de hambre, Tamura se tiende sobre el lecho seco de un río, en medio de un hedor casi insoportable. Ve un pie humano limpiamente segado del resto del cuerpo. ¿Cómo llegó hasta allí? En esta situación es encontrado por Nagamatsu, que aún acompaña al viejo Yasuda. A cambio de un poco de tabaco Nagamatsu dice cazar monos de los que ambos se alimentan. Le da un poco de esa carne a Tamura, quien, sin embargo, tiene dudas sobre su procedencia. Pero ante el ofrecimiento de Nagamatsu, no lo piensa demasiado. Tras masticar débilmente un poco de esa carne seca, es como si la vida volviera a penetrar en su cuerpo. Sin embargo, cuando Nagamatsu vuelve a ir de caza Tamura descubre la realidad: los monos son otros seres humanos, otros soldados japoneses que, desorientados, aturdidos, derrotados, deambulan por los bosques. Así, se da de bruces con el lugar en el que Nagamatsu ha ido acumulando las partes incomibles de los cuerpos humanos de los que han venido alimentándose: manos, pies, cabezas, torsos... (pp. 207-208). El grado de locura a la que parecen haber llegado Nagamatsu y Yasuda ha eliminado toda reserva moral sobre la vida humana, que ya not tiene ningún valor especial sobre la de cualquier otro ser vivo. Los hombres son alimento para otros hombres y sobrevivirá el más fuerte. Si Nagamatsu respetó la vida de Tamura es porque le necesitaba para deshacerse del viejo Yasuda que le tenía atrapado con su tabaco. Salta el conflicto, vuela una granada y “... un fragmento desprendido de la explosión me alcanzó en el hombro y me arrancó un poco de carne. Limpié aquel trocito de
carne del barro que se le había pegado en el suelo y, sin pensarlo, me lo metí en la boca” (p. 211). Tamura volverá a matar, y de nuevo solo y con un fusil en las manos, abandona aquel bosque y... su memoria se pierde. Despierta en un hospital de las tropas estadounidenses; tiempo después es repatriado; ingresará en un sanatorio mental, y desde allí, a la vista de los pinos rojos, llameantes a la luz del sol poniente, escribe sus recuerdos. O quizá sea el propio Shohei escribiendo esta novela... Una última reflexión, “En el espacio de nuestra vida que queda comprendido entre el azar de nuestro nacimiento y el azar de nuestra muerte, solemos mostrar los escasos sucesos acaecidos como una manifestación de lo que llamamos nuestra voluntad. Y como resultado, al elemento que da consistencia a esa sarta de sucesos lo denominamos nuestro carácter o nuestra vida. Así nos sentimos reconfortados, pero en realidad no nos queda otro remedio que pensar así”. (p. 221), sobre lo efímero e inconsistente de la existencia humana precede, sin embargo, aun final abierto a la esperanza y la confianza en la fortaleza del ser humano y de su vida. ¿Acaso hay un Dios que ha dispuesto que las cosas sucedieran así? ¿Acaso hay un destino que ha elegido a Tamura para que sobreviviera?
Otro aspecto sorprendente de esta obra es lo temprana que fue. Ooka publicó Hogueras en la llanura (Nobi) en 1951, apenas 6 años después de la absoluta derrota de Japón y cuando el país todavía no había iniciado el trepidante ritmo de cambios y reconstrucción que conocemos. Pero Michio Takeyama fue incluso más madrugador, ya que en 1947 escribía El Arpa Birmana. Me parece algo sorprendente porque en Europa no se dio algo similar respecto del Nazismo o del propio Holocausto de los judíos europeos, por ejemplo. Las primeras obras que tratan de analizar y revisar la derrota alemana, la destrucción del país, la curación de la profundas cicatrices que la división del país supuso, etc., ha tardado décadas en llegar, y todavía hoy son polémicas obras como la película El Hundimiento, de hace un par de años. BAste ver, además, lo que han tardado en ser editadas en castellano. Creo que estas dos novelas mencionadas fueron realmente valientes y oportunas porque tratan de recuperar la humanidad de un pueblo, el japonés, abrumado por las acusaciones de barbaridades y atrocidades cometidas por su ejército en los países que ocuparon, como las propias Filipinas, China o Birmania; totalmente derrotado, destruido, con bombas atómicas sobre su territorio; humillado y desorientado tras el reconocimiento de la no
divinidad de su Emperador. 1945 es un auténtico punto y aparte en la historia de Japón. Supone también la necesidad de un nuevo comienzo, pero cómo afrontarlo con los miles de soldados desaparecidos, los heridos y discapacitados, los enloquecidos, etc. Si Takeyama trata de reconfortar a una sociedad aturdida recobrando la dignidad humana de unos soldados muertos y abandonados en lugares lejanos, Ooka concluye su reflexión sobre Tamura dando gracias a Dios porque aquel infierno de la guerra acabó y porque en medio de la locura, ciertos principios éticos y una moral que podría decirse natural, se impuso a los instintos más animales. Los soldados japoneses, el pueblo japonés, pese a todo, era humano, merecían vivir entre los vivos, tenían una nueva oportunidad.
En 1956 la novela de Takeyama fue llevada al cine por Ichikawa, que en 1959 continuó con la obra de Ooka. Realmente fueron novelas relevantes en su tiempo.
LOS DERECHOS HUMANOS, LA MÁS HUMANA DE LAS AVENTURAS
Esta semana se ha celebrado el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, una declaración proclamada en 1948 después de interminables años de una guerra brutal que sacudió prácticamente al mundo entero, a nuestro orbe. Heredera de una tradición que por entonces contaba ya más de 150 años, desde la Revolución Francesa de la "Libertad, Igualdad, Fraternidad", la difusión y el respeto de los Derechos Humanos siguen siendo la auténtica AVENTURA HUMANA que con más pasión e ilusión tenemos por delante todos los seres humanos.
Tras siglos de expediciones exploratorias, descubrimientos geográficos, inventos de extraordinarios ingenios; después de unos últimos 100 años de vertiginoso avance y cambio tecnológico; cuando el ser humano ya ha llegado y puesto su pie en la Luna y enviado máquinas complejas a Marte y por casi todo el Sistema Solar; y sobre todo después de una guerra mundial que acabó, en poco menos de 6 años, con 20 millones de vidas humanas, con el desarrollo de la bomba atómica y que abrió uno de los períodos más oscuros y peligrosos de nuestra historia común sobre este planeta, sólo nos queda un reto auténtico, la AVENTURA con mayúsculas, la del siglo, la del milenio..., la de toda nuestra existencia como especie: educarnos en los Derechos Humanos, respetarlos, difundirlos y hacer que sean realmente derechos ejercidos y efectivos. Casi nada.
En esta aventura, Miquel Osset, miembro de Amnistía Internacional, e Icaria Editorial nos ofrecen una guía que además nos habla de la ilusión y la emoción del viaje, que nos acerca a otros seres humanos alejados de nuestros lugares, de nuestras culturas, y con los que, sin embargo, compartimos mucho más de lo que pensamos. Se trata de una colección de 30 cuentos populares, de la tradición de otras tantas culturas y pueblos del mundo, que ilustran y acompañan cada uno de los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. "Por la misma naturaleza de su transmisión, la fijación de los cuentos pasa por la selección de las variantes del mismo; de la misma manera, los Derechos Humanos proceden de una convicción colectiva consensuada", dice el editor al presentar este libro. Con él no sólo se pretende amenizar y hacer más atractiva la declaración de estos derechos, sino sobre todo ilustrar cuán universal realmente es. La tan diversa y amplia procedencia de los cuentos, el hecho de que en cada cultura, como dice el autor, exista al menos un cuento que explique y transmita los valores adheridos a alguno de los artículos de la Declaración de los Derechos Humanos, hace de ésta una declaración realmente universal, y no un mero invento de la civilización occidental, si tal cosa existe. Además, es una llamada a la participación en la definición, difusión y ejercicio de estos derechos. No son una cosa de los políticos reunidos en exclusivas y cerradas asambleas, sino un patrimonio de la Humanidad entera.
Os invitamos, por supuesto, a acercaros y conocer mejor la Declaración Universal de los Derechos Humanos a través de este libro de cuentos que, además, en un plano pedagógico, acompaña con pequeñas guías didácticas para comprender y debatir en torno a cada uno de los artículos de la misma. Seguro que entonces estaremos mejor preparados para embarcarnos en la que es la primera y la definitiva AVENTURA HUMANA.
¡SE ESCAPAN DEL PAPEL!
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LIB-LITTERAEMUNDI EN LA CASA DE LA PALABRA (21/11/2008)
El viernes 21 de noviembre Roge Blasco nos volvió a invitar a su programa La Casa de la Palabra, en Radio Euskadi, para proponeros algunas lecturas. Como en anteriores ocasiones, hemos elegido algunas obras africanas que han sido publicadas recientemente y que nos han parecido muy interesantes. Aquí las tenéis.
Mi vida en la Maleza de los Fantasmas, de Amos Tutuola (1920-1997)
Escritor nigeriano en lengua yoruba, lo cierto es que Amos Tutuola también se expresaba en el inglés pidgin o criollo de Nigeria. La elección de la lengua para sus novelas no resultaba casual ni impuesta, sino que era reflejo del contenido de sus historias y personajes, un mestizaje de las tradiciones antiguas y de las nuevas ideas y costumbres de los europeos y la época de la independencia.
Esta novela es un claro exponente de esta definición de la obra de Amos Tutuola. Recoge el tema universal del miedo a la soledad, a la trascendencia, a la fugacidad de la vida humana, pero desde una clave cultural africana: el miedo del hombre diminuto frente a los dioses eternos y al mundo inabarcable se convierte en la soledad de un niño en medio de la selva, un territorio salvaje poblado de seres fantasmales, muertos a destiempo que conviven con los vivos, seres de la mitología africana. Además, Tutuola lo hace con una notable calidad literaria.
Todo lo bueno llegará, de Sefi Atta.
También nigeriana, esta escritora, sin embargo, pertenece a una generación bien distinta a la de Amos Tutuola. Con estudios universitarios realizados tanto en Nigeria como en Gran Bretaña como en E E . UU., donde finalmente se instaló y donde aún vive, Sefi ha sido galardonada con varios premios y reconocimientos literarios de estos países occidentales por diversos trabajos suyos de narrativa corta o piezas radiofónicas. Ésta es su primera novela, que curiosamente ha sido galardonada con un premio literario africano, el Wole Soyinka (a su vez un escritor nigeriano que fue premiado con el Nobel de Literatura en 1986).
En esta novela Sefi Atta regresa a Nigeria por medio de su escritura. E n un ejercicio que parece común a muchos de los escritores en la diáspora (Markandaya, Aravind Ariga, Kiran Desai, Gao Xinjiang, Donato Ndongo, Atiq Rahimi, reciente Premio Goncourt de las letras francesas, Khaled Hoseini, etc.), emigrantes que regresan con la literatura a sus lugares de origen (algunos reivindican también que no tiene por qué ser asi, como el vietnamita Nam Le), reconstruyéndolos y mostrándonoslos a quienes somos realmente los destinatarios de sus obras, los lectores occidentales, Sefi Atta también nos muestra una Nigeria desconocida, íntima y cotidiana. Ambientada en la época de los gobiernos militares de los 70, en Lagos, Todo lo bueno llegará habla de la difícil amistad entre dos niñas, vecinas pero, sin embargo, muy diferentes, al menos a ojos de los adultos. Distinto origen étnico y social, creencias, opciones políticas, color de piel… Una dispuesta a manipular las convenciones de la tradición, y la otra, que intenta desafiarlas.
Viajes a las regiones interiores de África, de Mungo Park (1771-1806)
Sin abandonar la región del río Níger, pero viajando por las tierras del curso alto de este mítico río del África Occidental, que, naciendo cerca de las costas atlánticas, en el interior de la actual Guinea-Conakry, discurre hacia el interior de África, hacia Malí, y bordea la región limítrofe entre el Sáhara y el Sahel, donde casi desaparece entre las arenas de un delta interior, para luego trazar una abrupta curva que lo dirige hacia Níger y Nigeria, y desembocar en el Golfo de Guinea, este libro reproduce las expediciones del naturalista escocés Mungo Park. Seleccionado por la African Association británica en 1795 para un viaje de exploración en Gambia, Mungo Park se embarcó en un viaje épico por una de las zonas más bellas del África Occidental. Remontó el río Gambia, cruzó el Senegal y conectó con el Níger, cuyo curso siguió atravesando los países de los Mandinga y los Bambara. E n una segunda expedición, a partir de 1805 y de la que ya no regresaría, descendió el río desde Bamako hasta Bussa, pasando por la legendaria Tombuctú y el país de los Tuareg. Sus diarios, recogidos en esta edición de Ediciones del Viento, se convirtieron pronto en un clásico de la literatura de viajes, y su protagonista en un ejemplo del aventurero prototípico británico sediento de conocimientos y de la gloria de quien explora por primera vez para el mundo occidental un territorio hasta entonces oculto y desconocido. Se iniciaba por entonces, descritas ya la mayoría de las líneas costeras de todo el planeta gracias a los grandes exploradores oceánicos que desde el s. XVI habían partido de Europa, la fiebre por rellenar los huecos en blanco de las tierras interiores de África y Asia.


























