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JORNADAS CLIBLIK MAYO 2008 (V)

Me está costando mantener mi compromiso de ofrecer resúmenes de las jornadas cliblik. Desde luego, es evidente que no he llegado a colgarlos al día siguiente de haberse celebrado cada jornada. Los que seáis visitantes habituales de esta página lo habréis notado. Para cuando cuelgue esto que escribo ahora habrá pasado más de una semana (esto lo tenía preparado desde hace tiempo, como veis).

Organizar estas jornadas ha sido ilusionante, pero también muy demandante. Hemos dejado otras cuestiones de la librería un poco descuidadas, y según terminamos el domingo, o sea, mañana desde este resumen, hay que ponerse al día.

El sábado 24 de mayo ha sido un día especial. El editor y varios autores e ilustradores colaboradores de la editorial Morsa dieron adelanto del tipo de trabajos que realiza esta editorial y repartieron invitaciones para la especial fiesta-presentación de su última novedad, Gin Tonic, que tendría lugar por la noche en el Bar Marzana. El sábado era el día de la autoedición y microedición. La editorial Morsa, con una estructura reducidísima, plantea nuevos modelos de edición con sus pequeños libros-objeto. Textos que son imágenes; imágenes que narran acciones.

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Les siguió Fernando García Pañeda, un autor bilbaíno que tras publicar varias novelas anteriormente, en esta ocasión se ha lanzado con un nuevo modelo editorial: la edición digital de impresión bajo demanda. Su propuesta es multisoporte: libro, Tres Gymnopedias puede descargarse de Internet o encontrarse, en edición rústica, en las librerías. Pero además, a través de su blog, puede solicitarse un ejemplar personalizado, desde las cubiertas hasta una dedicatoria impresa, o simplemente un ejemplar firmado por el autor. Son las ventajas y la flexibilidad de la impresión digital y bajo demanda. Los costes se reducen permitiendo rentabilidades más rápidas. Menos riesgo y más facilidades a la edición.

En una onda similar se mueven Narrador.es, una editorial vizcaína que también apuesta por la oferta bajo demanda, multisoporte y la edición digital. Su última obra, Veinticuatro horas en el bosque reúne 24 láminas ilustradas a todo color del ilustrador Ángel Domínguez, fue presentada el viernes, o sea, ayer. Hoy nos hablan de cómo es el proceso de poner en el mercado una obra de este tipo con los nuevos modelos de impresión.

La mesa de hoy ha sido algo más técnica. Se ha hablado de la relación entre editoriales e imprentas, los modos de impresión tradicionales, y las nuevas posibilidades del mundo digital; de tipos de papel, de encuadernación, de costes y márgenes, rentabilidades, etc. La parte más industrial del libro. Junto a las noticias que hablan ya de la realidad del libro electrónico y de nuevos lectores digitales, Internet y las propuestas de personalización e impresión digitales reducen las dificultades para publicar. Sin embargo, esta nueva realidad puede agravar uno de los males que en estos momentos aqueja al sector del libro: el exceso de publicación para lo limitado de la demanda. Lejos de ser una amenaza para las librerías, esto debería potenciar nuestro papel como mediadores, seleccionando una oferta de calidad, siempre subjetiva, en medio de la ingente creación editorial. Para ello, el flujo de información ha de ser ágil entre creadores, editores y librerías, para que el público lector no se sienta desbordado y perdido entre tanta novedad.

No sólo en esta mesa, en otras también ha surgido el tema de internet y de los nuevos modelos de comercialización de los libros, los soportes digitales, las descargas, etc. Casi siempre se aborda como si esta realidad fuera el gran coco que acabará con la edición de libros, al menos en su forma tradicional, en papel. Es más, que acabará con la lectura. Desde luego puede ser una amenaza a una forma de vivir del negocio de los libros, una industria cultural con una cadena de creación, producción y distribución comercial que da empleo a mucha gente. Pero el verdadero coco que amenaza al libro, a la edición y a la cultura de la palabra escrita no es que aparezcan nuevos soportes para su difusión, sino que la demanda por esta lectura esté estancada, no aumente. Desde luego no lo hace al ritmo de la producción, y de la aparición de nuevas formas de publicar más rápidas, más sencillas, más baratas. Para defender el libro, sobre todo el libro en papel, las ediciones esmeradas que apelan a algo más que la mera letra impresa o la historia que transmiten, hay que fomentar la lectura y la capacidad crítica de los lectores y lectoras. Selección y calidad son los aportes, el valor añadido, que siguen dando las librerías.

Esperamos que las jornadas cliblik, estas primeras jornadas del colectivo de librerías independientes de Bilbao, hayan servido para mostrar una parte de esa oferta editorial especializada, de calidad, esmerada y con auténtica vocación de ensanchar los horizontes y los disfrutes culturales del público. No se agota aquí ni con las editoriales que han participado. Hay muchas más, y esperamos que esta iniciativa vaya creciendo para poder acogerlas. Por otra parte, tanto la organización de las jornadas como la exposición misma de los libros ha querido destacar el papel de las librerías como mediadoras culturales entre esa enorme producción editorial y los gustos, demandas y necesidades del público. Hemos sido librerías quienes hemos planteado y organizado estas jornadas; librerías las que han seleccionado las editoriales; ha sido una gran librería la que ha expuesto los libros, en vez de separarlos en stands individuales; y se ha gestionado como una única librería. Creemos que en la especialización y el servicio está el sentido de nuestras librerías, y en la colaboración entre nuestras pequeñas y especializadas librerías la fuerza para abarcar proyectos ambiciosos.

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