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INTERCULTURALIDAD, ¿UNA MODA O UNA REALIDAD INELUDIBLE?

Me resultaría fácil enrollarme como quienes puedan seguir este blog saben que soy capaz, si me pusiera a resumir o disertar sobre el encuentro que AlhóndigaBilbao ha organizado bajo el título "Bilbao Ciudad Intercultural". Lo cierto es que el discurso de lo intercultural parece impregnarlo absolutamente todo, a veces con tintes negativos (desde el temor por la disolución de unos pretendidos valores propios), y en otras ocasiones con visiones más positivas (la fiesta de la diversidad, la riqueza cultural, la creciente oferta de eventos culturales exóticos). Hasta tal punto que empieza a ser pertinente pararse un poquito y ver realmente a qué estamos refiriéndonos con esto de la interculturalidad, y si todo a lo que denominamos "intercultural" realmente lo es.

Un hecho innegable, en el momento presente, es que el planteamiento de una sociedad intercultural surge con las migraciones internacionales. La llegada de gentes de otros países, de otras etnias, religión, lenguas, etc., hace más visible la diversidad cultural que, en realidad, ya disfrutábamos por aquí desde muchísimo antes. Primer toque que surgió en la sesión en la que asistí el jueves y centrada en la Escuela. En Euskadi conviven dos lenguas, por ejemplo, y esto ha propiciado que se desarrollasen, en el plano educativo, al menos, estrategias pedagógicas interculturales. Pero es ante la llegada de alumnado de origen extranjero cuando se empieza a hablar de Educación Intercultural y de construcción de sociedades interculturales.

Recientemente ponía en este blog una reseña a un libro, Multiculturalidad e Inmigración, en el que se postulaba por la inmigración como el principal motor de cambio del tiempo presente, y por la interculturalidad como el proceso transformador de la sociedad resultante de ese gran movimiento de gentes por el mundo. La coexistencia, como mínimo, tal como plantea Carlos Giménez, creador del SEMSI madrileño, de gentes y culturas diversas en un mismo espacio social plantea retos a una concepción política, jurídica y administrativa pensada para sociedades más homogéneas y monolíticas. Temas como la ciudadanía, la nacionalidad, los derechos individuales y colectivos, la participación social, etc., adquieren nuevos significados, se ven ante la necesidad de replantearse para incluir a personas que se escapan a las definiciones usadas hasta ahora. La dificultad de incluir, o la voluntad explícita de excluir de las estructuras sociales y políticas a un grupo creciente de personas de origen extranjero, hace que estas mismas estructuras queden obsoletas y se conviertan en una fuente más de conflictos en la sociedad. Es desde aquí que se plantea la mediación como una más de las herramientas para lograr una verdadera convivencia, siguiendo la terminología del mismo Carlos Giménez.

Escuela y Mediación fueron las dos mesas a las que pude asistir estos pasados 10 y 11 de abril en Arrupe Etxea, sede en la que se desarrolló el encuentro "Bilbao Ciudad Intercultural". Junto a éstas, otras mesas trataron del Barrio y el Trabajo, como ámbitos de intercultural, y el Género y la Participación Social como conceptos transversales en el modelo de sociedad intercultural.

En un futuro no muy lejano se espera publicar y difundir los debates y conclusiones de estas jornadas, y ya seguiremos dando cuenta de ello.

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