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litteraemundi

EL COMPROMISO DE LA ESCRITURA; EL PLACER DE LA LECTURA

LA PLAYA DE LAS LETRAS

ALVIRA,MIKEL

Ayuntamiento de Santurtzi, 2009

15€

 

Ya hemos hablado en otras ocasiones de este libro, especialmente de cara a su presentación en nuestra librería y porque conocemos al autor, a Mikel, pero ahora toca hablar del libro. Después de varios días sin tener que ir a trabajar, y después de tantos meses de frío y lluvia (y lo que quedará...), esta tarde he decidido disfrutar de mi balcón bañado por el sol de la atardecida y me he terminado de leer este libro. Y como Nagore Aristondo, me he apresurado a escribir mis impresiones.

Nagore Aristondo, una escritora santurtziarra, a la que la inspiración parece haber abandonado, se permite el tremendo lujo de pirarse varios meses a Lanzarote. Pisito alquilado, caprichitos, compras absurdas, paseos, en pos de una historia que le devuelva el sentido se su ser escritora. Un poco pedante, la verdad. Unos aires de escritora superficial, de estrellita a la que le sobra la pasta y se entrega a unas perezosas vacaciones sin mucha enjundia. Por el contrario, Ishdim Mahaweli es una mujer mozambiqueña, casi desahuciada por un mundo indiferente y cruel, valga la redundancia (¿qué mayor crueldad que la indiferencia?). Hastiada de una existencia sin esperanza se lanza a una huida que supone su única esperanza casi imposible. Invariablemente, su historia de penurias y descarnadas aventuras a través de un enloquecido continente africano despierta las simpatías del lector. Bueno, al menos las mías.

No conozco otras obras de Mikel, pero esta me ha gustado. Quiero ser honesto y no dejarme llevar por el hecho de conocer al autor para alabar innecesariamente este libro. Creo que si se reeditara, y espero que llegue el caso, Mikel debería revisarlo en profundidad y corregir algunas faltas de tipografía y de ortografía que se suceden por el libro y que suponen una molestia leve, pero molestia al fin y al cabo (mal endémico éste que si bien se nota más en ediciones como esta, no consiguen esquivar tampoco las grandes editoriales con expertos correctores en nómina, y un punto sobre el que algún día también escribiré algo). Pero no cambiaría ni una frase en la trama de la historia que nos narra, en especial la de las dos historias principales que se alternan. Nagore e Ishdim, Ishdim y Nagore no podrían estar más lejos la una de la otra. Ni siquiera su condición de mujeres sería suficiente para ponerlas en un mismo plano. Y sin embargo acabarán encontrándose y salvándose la una a la otra. Frente a la parte más repelente de la historia de Nagore, me he sentido conmovido con la de Ishdim. En ambos casos, mérito de una escritura emocionante.

Y el final..., más que emotivo creo que es un final vivo, impulsor, animoso, removedor. Una declaración de intenciones. Conociendo, además, como librero, el que podría ser el backstage de la creación de esta novela, las últimas 20 páginas o así me llevan a preguntarme si sigue siendo Nagore Aristondo la que nos cuenta su historia, una historia de personaje ficticio creado por la imaginación del escritor Mikel Alvira, o si se trata del propio autor quien habla directamente camuflado detrás de un personaje que, curiosamente, también es escritor y pasa una temporada de vacaciones en Lanzarote. Apenas 160 páginas de una lectura rápida, ágil y conmovedora (a pesar de esas pequeñas molestias de forma que no llegan a distraer lo suficiente),muy recomendable. Y en esto me salgo del papel de librero. Si bien este libro puede recomendarse porque, como literatura, está bien escrito, en mi opinión, con una historia bien planteada, con unos personajes sólidos (Ishdim más que Nagore, la verdad, que parece responder mucho más a un tópico de escritor engreído) y unas formas más que aceptables, lo cierto es que el fondo es mucho más importante. En estos tiempos de crisis, al parecer, la inmigración va a adquirir aún tintes más trágicos, con unas fronteras aún más cerradas y una África, en este caso, aún más empobrecida. Dado que esto de la refundación del capitalismo no hay quien se lo crea, y mucho menos que vaya a suponer un cambio en las relaciones entre el Norte y el Sur, personas desesperadas, cansadas de ver morir a tanta otra gente en sus países, seguirá queriendo llegar a una idealizada Europa, dejándose la vida en el empeño. Aparezcan o no en los medios de comunicación; tengamos conocimiento de ello o no, habrá naufragios y muertes en el largo camino por el que África se desangra hacia sus costas del Atlántico o del Mediterráneo para aventurarse, en un último y peligroso salto mortal, en una patera hacia las Islas Canarias, el sur de España, Sicilia o Malta. Si hace unos meses conocíamos a Mamadú para poner nombre y, quizá, un rostro a la frialdad de las cifras, añadimos ahora el nombre de Ishdim Mahaweli, descendiente de los Primitivos Pobladores, del linaje del Hombre Oscuro Libre, con toda su dignidad, su fuerza y su esperanza. Como decía Bernardo Atxaga a propósito de su última novela, también ambientada en África, los libros tienen que entretener, pero también tienen que hacer reflexionar. El mensaje casi final de la hermana Colette es claro: "Escriba. Cuente la historia de esta mujer. Haga de su novela un nuevo éxito de ventas y ayúdeme a despertar conciencias. Déjese de intrigas y amoríos y escriba un libro descarnado, sincero, profundo. Use su nombre para algo más que para comprarse estúpidos coches pasados de moda, jovencita. Llévese su ostentoso ordenador y utilícelo para salvara a otras mujeres. A ésta la salvamos nosotras. A otras, quizás su novela".

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