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Novedades / Reseñas

DE LA ESPAÑA QUE EMIGRA...

DE LA ESPAÑA QUE EMIGRA...

DE LA ESPAÑA QUE EMIGRA...

... A LA ESPAÑA QUE ACOGE

Así es el título de la interesante y bien documentada exposición que la Fundación Largo Caballero presentó hace unos días en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Se trata de una exposición presencial que también viajará a Sevilla, Salamanca, A Coruña y Gijón. Y para los que quedamos fuera de estos circuitos culturales... tenemos Internet, ya que la exposición es enteramente visitable en la red con todas su fotos, textos y audiovisuales. Recomendable sin duda para ayudarnos a reconocernos, como dice la presentación de esta exposición, en las personas que ahora llegan a vivir y trabajar entre nosotros y nosotras.

LOS ÚLTIMOS PREMIOS LITERARIOS

La literatura que viene ya está aquí. Ayer se falló el prestigioso premio literario Man Booker del Reino Unido y fue a favor de una escritora india: Kiran Desai. Nacida en Nueva Delhi, India, en 1971, hija de la también escritora Anita Desai, se trasladó con su familia a Gran Bretaña en 1983, y posteriormente a EEUU. Sin embargo, en su prosa, como otros jóvenes escritores y escritoras indias, recupera sus raíces y sitúa sus historias en la India. O lo que es más atrayente, sus historias son como las suyas propias, a caballo de dos mundos: el Oriente del que proceden y el Occidente en el que habitan.

Apenas unos días después de la celebración de la Feria de Frankfurt, donde la India ha sido el país invitado de este año, el Premio Booker reconoce la trayectoria de una serie de jóvenes escritores que, como dice el artículo publicado en El Correo, "con argumentos modernos y toque exótico, disputan el trono a pesos pesados como Salman Rushdie o V. S. Naipaul". Sin embargo, el vigor mostrado por la nueva literatura india, por mucho que mayoritariamente se exprese en inglés y se produzca en países de Occidente, no es exclusividad de este diverso país.

Hoy mismo se ha hecho pública la concesión del Nobel de Literatura al más veterano escritor turco, Orhan Pamuk. De larga trayectoria, resume en sus obras las dos almas de Turquía y se ha erigido en interlocutor entre Oriente y Occidente.

Los países del este europeo y Latinoamérica ya desde hace un tiempo, y ahora cada vez más Asia y África, están llegando no sólo a nuestras mesas o nuestras decoraciones, sino también a nuestras pantallas y librerías. Y es que ofrecen nuevas formas de narrar y comunicar, y sobre todo, "con sus colores, sus olores, su diversidad cultural y su poder de evocación, junto a su modernidad y potencial económico", países como la India están de moda. Salamandra publicará el Booker de este año, 'The Inheritance of Loss', de Kiran Desai, el próximo otoño. Orhan Pamuk ya es conocido en nuestro país con varias de sus obras traducidas al castellano.

KISMET

KISMET

 Kismet

Fernando Gacía Pañeda (Bilbao, 1964)

Hiria, 2006

 

Sinuhé, Egipto, c. 2500 AC: "Todo vuelve a empezar y nada hay nuevo bajo el sol; el hombre no cambia, aún cuando cambien sus hábitos y las palabras de su lengua. No ha ocurrido, pues, nada nuevo ante mis ojos, pero todo lo que ha sucedido acaecerá también en el porvenir. Los que me sigan srerán semejantes a los que me han precedido" (p. 58)

Kohelet, Jerusalén, s. X AC: "Todo es vanidad, anhelo de viento, un soplo estéril". En torno a esto, Nina, nodriza de Nora, reflexiona: "Recuerda: sé prudente, sé fuerte para compensar otras debilidades, para compensar tus diferencias. Pero si lo consigues, tampoco entonces te será más fácil, porque tendrás que huir de la vanidad, y ése es un yugo invisible y muy difícil, terriblemente difícil de evitar [...] Cada cual construye su mundo con mimbres distintos. Tendrás que aprenderlo y conseguirlo por ti misma" (p. 69).

Ismet Caen, judío sefardí de Estambul, s. XXI DC: "Estó absolutamento siguro ke esta situasión es koza del kismet i puede ser el empesijo de una amistad - dijo su anfitrión [Ismet] en su judeo-frañol-turco, aludiendo a las fuerzas irresistibles y a los senderos ineludibles no sólo de la vida humana, sino del cosmos todo [...]" (p. 69)

Los protagonistas de Kismet, Pablo y Nora, se relacionan entre el escepticismo y, a veces, cínico pesimismo, del primero, funcionario convertido en agente secreto, y la racionalidad religiosa de quien busca su propia identidad y lugar en el mundo, de la segunda, estudiante de filología sefardí, en prácticas (sin saberlo) para agente secreto. Un cruce de miradas casual, una sonrisa en un impersonal aeropuerto, continúa, casualmente, en unos asientos contiguos de avión en un viaje a Estambul. Un reencuentro por casualidad en la mezquita Ahmet, abre la puerta a una larga serie de casualidades que acaban con esto personajes recorriendo media Turquía. Intriga, viajes, autoconocimiento. Pero tal vez no todo sea tan casual. Es lo que advertía Ismet antes de que todo empezara.

Kismet es un concepto genuinamente oriental. Entre el libre albedrío o la predestinación cerrada, y mucho más allá de la reencarnación cíclica, el turco kismet combina las ideas de destino y hado con la de fortuna. Las cosas que ocurren, o que nos ocurren, o que hacemos, nos llevan a nuestros próximos hechos sin solución de continuidad, de manera que nada es casual, y todo tiene un sentido. Sin embargo, esta concatenación de hechos y sucedidos no los impone nadie que escriba en letras de oro nuestra vida, sino que depende de las opciones que vamos tomando por el camino. Libertad y destino inexorable. Esta vez es Adriana, la madre de Nora, la que nos resume y da un poco de luz: "¿Recuerdas? El mejor orador es el corazón y el mejor maestro el tiempo. Tu futuro es este, el día de hoy. El mañana no es más que una incógnita, y existirá o no según lo que hagas y seas" (p. 355).

Un cristiano español, una judía sefardí española, un judío sefradí de Estambul, servicios secretos hebreos, turcos y españoles, terroristas kurdos, y de fondo, la cosmopolita y tradicional Estambul, un cóctel de culturas que encaja a la perfección para esta novela de mestizajes, culturales y conceptuales.

En cuanto a Fernando García Pañeda, es lo primero que leo de él. Tiene un estilo pausado, a veces hasta poético, recreando perfectamente las escenas y los escenarios. Sus descripciones de rincones de Estambul son como postales, y se le adivina el conocimiento y el cariño hacia esta ciudad. Sus personajes son intimistas, lo que permite que se les conozco profundamente, que adquieran personalidad en esta historia a través de sus dudas, sus pensamientos y sus reacciones. La alternancia entre uno y otro en la responsabilidad de contarnos los avatares de su aventura ofrece dos puntos de vista distintos sobre los mismos hechos, y anulan a un narrador que en ocasiones pugna por hacerse con un huequito. Me ha parecido una novela para leer y disfrutar con tiempo y tranquilidad. ¿Perfecta para unas vacaciones de verano? Y también para una tarde-noche de invierno, por supuesto.

PRIMERAS RESEÑAS

Entre los objetivos de este blog, como justificación de su existencia, me planteaba poder aportar mis impresiones y opiniones sobre libros que tuvieran que ver con el tema que me lanza a la red. Es decir, que puestos a hablar de interculturalismos, los libros son un material de gran importancia en la transmisión de reflexiones, experiencias, sentimientos... No obstante, mi ritmo de lectura no está permitiendo referenciar tantas cosas como a priori me planteaba. Así que espero que valoréis, sin embargo, las referencias que enlazo a continuación, ya que hay otros blogueros más activos que yo que están haciendo una labor similar a la que yo pretendo. Que las disfrutéis. Y gracias, LIBREROS y COMUNICACIÓN CULTURAL, entre otros muchos y muchas.

¡GRACIAS, JOSÉ LUIS!

¡GRACIAS, JOSÉ LUIS!

Confieso que me he metido en esto de la interculturalidad muy a ciegas. Es como una gran palabra a la que cuesta dar contenido. Además, suena a palabro técnico, largo y a veces difícil de pronunciar; un poco pedante. Pretender hablar de interculturalidad y decir qué sea esto..., uff. Hay que tenérselo creido. Bueno, tal vez. Pero, ¿cómo definir, por ejemplo, una historia que está hecha de varias historias y cuyos personajes son: un argentino de hijos españoles regresado a Catalunya, que se casa con una francesa, viuda de un militar italiano, y que acaba conociendo y reflejando su existencia con la de una argelina, nieta de republicanos españoles, de paso por España en pos de una beca en la Sorbona? Nuevamente, uff, por la preguntita (¿os habéis perdido?) y por lo que dice. Pues a mí se me ocurre el adjetivo intercultural. Y en pleno sentido, porque en esta historia no se trata de juntar personajes de orígenes variopintos coincidiendo en un territorio que no es, además, el natal de ninguno de ellos. Interactúan, conviven, mezclan sus experiencias y, encima, encuentran explicaciones y soluciones a sus propias existencias y dudas en las de los otros, aún siendo de culturas deistintas. Y eso se nota.

Pues bien, esto (y seguramente muchas otras cosas más) es la película La educación de las hadas, de José Luis Cuerda, una poética y bella película española (argentina, francesa...) que se ha estrenado hoy. A pesar de la belleza de la historia, la interpretación de sus actores (mención especial al niño) y otras cuestiones técnicas que no sé, no ha llenado, ni mucho menos, las salas de cine, al menos en Bilbao. Disfrutadla.... si queréis.