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LITERATURA HISPANO-AFRICANA, UN VALOR POR DESCUBRIR

Si la literatura africana, defendemos en Litteraemundi, tiene una gran calidad y muestra una vitalidad y originalidad destacables en un panorama literario crecientemente dominado por la obsesión del best-seller, de la campanada comercial. Sin embargo, o quizás por eso mismo, continúa en un segundo plano. Siguen siendo pocos los lectores y lectoras que se atreven a leer novelas de origen africano. Y, realmente, es algo que nos perdemos, una pena.
Y si esto es así para la literatura africana en general, la situación es especialmente dolorosa en el caso de los escritores de Guinea Ecuatorial. Único enclave en el África negra en el que se conserve la lengua castellana, sus elites culturales se expresan en esta lengua, pero no por ello consiguen ser publicados y leídos en la antigua metrópoli colonial, en España.
¡Existe una literatura en lengua castellana escrita desde el corazón de África!. Uno de sus exponentes más reconocidos es Juan Tomás Ávila Laurel, exitoso conferenciante en diversas universidades (especialmente en Estados Unidos y Europa Central) y nombrado Joseph Astman Distinguished Faculty Lecturer en la Universidad de Hofstra (Nueva York). Sus obras han sido editadas en España, pero consiguen una difusión muy limitada, a pesar del gran valor literario que este escritor tiene y se le reconoce en los ámbitos académicos.
Recientemente ha publicado dos libros: Avión de ricos, ladrón de cerdos (El Cobre, 2008) y Arde el monte de noche (Calambur, 2009). Es este último el que os recomendamos en esta ocasión. Y lo hacemos porque es quizá su novela más original, más netamente guineana de las que le conocemos. Y lo es no tanto por la historia que narra, sino por el lenguaje que emplea.
La historia transcurre en una isla aislada en el Atlántico, autárquica y autosuficiente, encerrada en sí misma por una elite política que da la espalda al resto del mundo, quizá para que ese resto del mundo no le pida cuentas del trato que dispensa a su población. Aunque no lo nombre, detrás de esta presentación está la isla de Annobón, una de las que compone Guinea Ecuatorial, regido por un dictador especialmente cerrado al resto del mundo. Y en Annobón se habla castellano, pero un castellano annobonés, y este es el lenguaje de la novela. Escrita en primera persoan, como una larga confesión del narrador, en la que nos presenta su isla, sus formas de vida y de relacionarse, de hablar y de trabajar...
Si queréis conocer un poco más de la literatura que se está escribiedno en África, podéis empezar por esta novela de Juan Tomás Ávila Laurel, os gustará.

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