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LA POLKA. Kossi Efoui

La Polka

Kossi Efoui

El Cobre Ediciones, 2004

ISBN: 78-84-96095-57-1

14 €

 

La literatura africana es diferente. Hasta ahí, nada nuevo. He comenzado a leer a algunos autores de entre los muchos y muy diversos que se van encontrando en el espacio de Litteræ Mundi; leer es un placer, y en mi caso también un deber. Quiero saber algo más, conocer lo que ofrezco a otros lectores. Y después de tres libros africanos, la conclusión preliminar (nunca creo que sea definitiva) es tan simple como esto: la literatura africana es diferente.

El caso de Kossi Efoui y su novela La Polka. Es un escritor culto, nacido en una familia de artistas y formado en la Facultad de Filosofía de Lomé, capital de Togo. Francófono en su expresión escrita, miembro de un grupo de escritores que desde finales de los 80 se organizó para tratar de romper censuras políticas sobre sus obras; emigrado a Francia, ha escrito sobre todo obras teatrales. La Polka es su primera novela, publicada en Francia en 1988. La última, en 2001, La fabrique de cérémonies, no ha sido aún traducida al castellano (menos al euskera).

Dice la sinopsis del editor, El Cobre, que su estilo literario es, evidentemente, teatral, en la línea de Beckett, con multitud de personajes. Lo cierto es que en esta novela aparecen no menos de 10 personajes que podrían decirse principales, unidos por medio del narrador-protagonista. Su narración, la de su historia, es el hilo conductor de una serie de intensas imágenes, profusamente descritas, emocionalmente descritas, con profundidad y sentimiento. Se suceden párrafos que a veces es necesario releer porque es fácil percibir cómo las situaciones e imágenes concretas se desvían de la línea argumental principal, pero sin embargo, están llenas de riqueza estética. Es decir, me ha resultado difícil leer de seguido esta novela porque se agolpaban imágenes; pero al mismo tiempo, me ha emocionado descubrir algunas descripciones del horror de la guerra, de los refugiados, el miedo a la muerte, la desorientación de los supervivientes desplazados, la angustia de la búsqueda de seres queridos, la tristeza de la pérdida... Según lo leía y pensaba en cómo reflejar todo ello cuando hiciera una reseña, habría reproducido párrafos enteros, como en el que en la página 44 se resume la devoción del protagonista por Nahéma do Nacimento, alias La Polka: "He aquí que de repente todos esos fragmentos esparcidos de mi persona se reunieron en el movimiento de esa risa única y valiente que habla de sentido común: el azar de la vida se cruzó con la red de mi deseo. Me encarné en esa risita. Y de repente el tiempo continuó en otra parte".

Ante esto, podría parecer que el argumento de la novela, pues, se vaporiza entre tanta imagen y composición. Pero no es así. La historia comienza con el protagonista solo, escuchando los mensajes radiofónicos por los que los supervivientes convocan a sus seres queridos, perdidos, a puntos de encuentro donde se aferran a la esperanza de hallarse. En un gran flashback, el protagonista, el narrador, nos irá contando quién es y cómo llego hasta allí, desde los festivos preparativos del Carnaval de St. Dallas, la ciudad de chabolas al pie de la Ciudad Alta, capital del país, arrastrado por unos "acontecimientos" innombrables, la Cosa terrible que hace el Dios que Acecha, aquel que en las historias de las madres atemoriza a los niños que no obedecen. En esa narración irán apareciendo La Polka, el amigo inseparable, Iléo Para, el Patrón del bar M y sus acólitos, el 2 y el 203; Johnny Walke,r el Hombre-Papel y las prostitutas, de lujo por la noche en la Ciudad Alta y descuidadas por el día en St. Dallas. La irrupción de los "aconticimientos" en la vida de los personajes casi surrealistas, esperpénticos, que se mueven en torno al bar M es, primero, negada y rechazada, hasta que ya es demasiado tarde, hasta que "una noche interminable condenaría al cuerpo a mantenerse en pie sin razón ni fatiga, como para consumir ese exceso de fuerza que la vida ordinaria no tuvo en cuenta. Todas esas penas a fondo perdido para trenzar una corona de flores, para fabricar un sombrero gigante cosiendo y recosiendo sin olvidar la larga cinta, mil penas y mil lamentos que endurecieron los músculos de la cara, desde el mentón hasta los párpados rígidos y los ojos pesados. [...] Pasamos la noche luchando contra órganos en desbandada de nuestros cuerpos: el estómago reventado que deja un vacío donde antes hubo hambre y sed, la lengua que se da vuelta hasta la glotis, los brazos oscilantes y los hombros que caen de verdad y los ojos en la espalda. La boca se abre bruscamente, se queda abierta, sin grito pero a la espera de un eructo, de un ascenso repentino de las vísceras [...]St. Dallas fue privada por primera vez de una noche festiva. Así enterrada, así agachada en su rinconcito de soliloqui, la ciudad no se movió durante días" (p. 58).

El protagonista, cuyo nombre no se desvela, escapará de St. Dallas, recorrerá la selva, escondiéndose, llegará a un campo de refugiados, buscará a La Polka y a us amigo Iléo Para, irá hasta el pueblo de ello, tan sólo para cruzarse con más personajes más surrealistas si cabe que los de St. Dallas, y descubriur que la soledad de su supervivenca es absoluta.

Una novela tal vez difícil porque sus esquemas narrativos no son los habituales entre nuestras novelas occidentales. No obstante, es intensa y emocional como un poema; visual y vibrante como una obra de teatro.

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